Einbecker Brauhaus AG

La cerveza Einbecker Ur-Bock - "Sin Einbeck, no existiría la cerveza Bock."

"Einbecker se llama la mejor bebida que jamás haya probado".

Con estas palabras elogiaba el gran reformador alemán, Martín Lutero, la cerveza "Ainpöck" en el Parlamento de Worms ya en 1521.

No obstante, ya unos 150 años antes de que Lutero proclamara estas palabras en Worms, el comercio de la cerveza se había convertido en el factor económico más importante de la ciudad de Einbeck. La factura más antigua existente sobre la venta de 2 toneladas de cerveza Einbecker a la ciudad de Celle data del 28 de abril de 1378. Cada ciudadano pleno de la villa era a su vez su propio cervecero.

¿Y como sigue la historia? Aquí se lo revelamos.

Cada 1 de mayo, se sorteaba en la plaza mayor el orden, según el cual el maestro cervecero municipal había de llevar la caldera cervecera pública con la decocción a las casas de los más de 700 cerveceros, los "ciudadanos y cerveceros", en el transcurso de los 200 días de fabricación de cerveza.

Los cerveceros, sin embargo, sólo podían quedarse con una parte de su producción, la correspondiente al consumo propio, mientras que la sobreproducción se la tenían que vender al Consejo municipal. Éste se ocupaba de la venta y comercialización de la cerveza.

Como Einbeck era una ciudad hanseática y además, desde 1368, mantenía estrechos vínculos con la Hansa, en sus inicios, el comercio de la cerveza siguió las vías del comercio hanseático. Partía de las capitales del comercio interior de las urbes contiguas - Hildesheim, Hameln, Braunschweig pasando luego por Lüneburg, Wismar y Stade hasta llegar a las urbes costeras. Desde allí, se exportaba la cerveza Einbecker por vía marítima.

De los libros de aranceles básicos de la ciudad de Lübeck de los años 1492 a 1496 se desprende también la cantidad de barriles que se expedían desde Lübeck a Danzig, Königsberg, Riga, Pernau, Reval, Stockholm, Nyköping y Schonen (Dinamarca).

De Hamburgo se expedía a Amsterdam. Hacia finales del siglo XV, el comercio de cerveza Einbecker se expande hacia el sur a través de Alemania central, siendo Erfurt un importante mercado para la cerveza Einbecker.

La encontramos en Magdeburg, Leipzig, Würzburg, Frankfurt del Meno, en el siglo XVI en Wittenberg, Kassel, Worms, Mainz y Osnabrück, en Nürnberg, Regensburg y Landshut.

En muchas ciudades, el consejo municipal servía cerveza Einbecker en sus bodegas. En más de una ocasión, estas tabernas fueron bautizadas con el nombre de nuestra cerveza. Así, en Hamburgo existía una "Casa Einbeck", mientras que en las ciudades de Wismar, Lüneburg, Hildesheim, Celle y Stade había una "Bodega Einbeck".

Cabe destacar que en 1612, los Duques de Baviera consiguieron atraer a su fábrica real de cerveza a un maestro cervecero procedente de Einbeck, para que éste último fabricara allí la popular "cerveza Einpöck". Esta palabra rápidamente se adaptó al dialecto bávaro transformándose en "Oanpock" y posteriormente en "Bockbier" (cerveza Bock). Una cerveza fuerte que sigue elaborándose aún hoy en esta ciudad de casas con paredes entramadas en la Baja Sajonia y que desde hace años sigue siendo el número uno indiscutido en el mercado de las cervezas tipo Bock. En el mes de mayo, se ofrece la especialidad de la temporada llamada "Einbecker Mai-Ur-Bock" (Ur-Bock de mayo), que disfruta de gran popularidad.

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